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sábado, 14 de mayo de 2011

Un Regalo de Juan Pablo II a México...

lo que muy pocos saben, es, que en 1991, Juan Pablo II a México, trajo de regreso un documento muy importante y que, salió de México en los primeros dias de la conquista...

se Trata del CODICE BADIANO...

El Códice Badiano —conocido también como Códice De la Cruz-Badiano, o por su título en latín Libellus de medicinalibus indorum herbis (Libro de las hierbas medicinales de los indios)— es un escrito sobre la herbolaria mexica, escrito originalmente en náhuatl por el xochimilca Martín de la Cruz —alumno del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco— hacia 1552. El original en náhuatl ha desaparecido. Posteriormente fue traducido al latín por Juan Badiano, también xochimilca y estudiante del Colegio de la Santa Cruz. Otro nombre con que se conoce este códice es 'Barberini, debido a que Francesco Barberini lo poseía durante los primeros años del siglo XVII.



 Jacobo de Grado, fraile encargado del Convento y Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, tenía en su posesión el texto creado y traducido para Francisco de Mendoza, hijo de Antonio de Mendoza, primer virrey de Nueva España. Mendoza envió el texto a España, donde fue depositado en la biblioteca real. Es probable que haya permanecido ahí hasta el siglo XVII, cuando apareció en posesión de Diego de Cortavila y Sanabria, farmacéutico de Felipe IV. De Cortavila pasó al cardenal italiano Francesco Barberini, quizá a través de interpósitos propietarios. El Libellus permaneció en la biblioteca de Barberini hasta 1902, cuando ella misma pasó a formar parte de la Biblioteca Vaticana. En 1990, el papa Juan Pablo II devolvió el códice a México, donde es custodiado por la Biblioteca del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en la Ciudad de México.


Este libro, con material gráfico muy desarrollado, apareció en 1925 en la Biblioteca del Vaticano, después de siglos de aparente pérdida.

El libro sobre herbolaria medicinal mexicana de Martín de la Cruz es un importante legado para botánica y la medicina tradicionales. Todavía en años recientes, su estudio permitió al grupo del doctor José Luis Mateos, en el Instituto Mexicano del Seguro Social, encontrar el principio activo del cihuapahtli o zoapatle. De la Cruz cita que este vegetal se empleaba para facilitar el parto. Las investigaciones ratificaron que el zoapatle contiene un poderoso ocitósico (provoca la contracción del útero). Toda la sabiduría contenida en este libro fue heredada por los químicos orgánicos mexicanos de este siglo, que han sobresalido en el terreno internacional con sus investigaciones sobre productos naturales.



Desde 1990 está expuesto a la admiración de visitantes y estudiosos en el Museo Nacional de Antropología e Historia, pero tal vez pocos saben que se encuentra allí gracias a Juan Pablo II, el Papa que tanto quiso a nuestro país y que el próximo 1 de mayo fue proclamado beato de la Iglesia católica. Se trata del códice azteca sobre las hierbas medicinales, una rarísima obra de incalculable valor, sobre todo histórico.

En una entrevista al Corriere della Sera, Raffaele Farina, el "cardenal bibliotecario de Santa Romana Iglesia", explicó el "caso" del códice titulado (en latín) "Libellus de medicinalibus Indorum herbis" ("pequeño Tratado de las hierbas medicinales de los indios").



Una obra, orgullo de la Biblioteca vaticana, que hace 21 años Juan Pablo II -afirmó el purpurado- quiso llevar consigo a México, realizando una especie de "restitución a la patria de origen" del códice.

Karol Wojtyla lo entregó al presidente Carlos Salinas de Gortari, quien a su vez lo destinó al Museo de Antropología e Historia.

La idea -reveló el cardenal Farina- fue de los obispos mexicanos: querían que el Papa realizara un homenaje a la historia y a la cultura mexicana. Fue así que el Pontífice de los "mea culpa" -que en varias ocasiones aludió a los abusos de la Conquista-, aceptó la idea, aunque tuvo que superar la resistencia de sus bibliotecarios.

El prefecto de la Biblioteca, Leonard Boyle, y sobre todo el cardenal bibliotecario, Antonio María Javier, trataron de disuadir a Juan Pablo II invocando la ausencia de precedentes semejantes y apelándose al estatuto de la Biblioteca que la compromete a "custodiar con extremo cuidado los tesoros culturales a ella confiados".

Sin embargo, el Papa polaco "se mantuvo firme e inflexible en su decisión".

Es más, el cotidiano italiano escribe que "probablemente ese regalo extraordinario contribuyó a allanar el camino al establecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la República Mexicana" (en septiembre de 1992).



El Códice -señaló el cardenal Farina- fue elaborado en 1552 por el médico indígena Martín de la Cruz en el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco en lengua local y traducido sucesivamente al latín por Juan Badiano, por lo cual también se llama "Codex Badianus". "Se trata de un texto de 63 hojas y de bellísimas acuarelas, considerado fundamental para el conocimiento de la medicina azteca".

Martín de la Cruz lo había ofrecido al virrey de las Indias, Francisco de Mendoza, para promover ante Felipe II la causa en favor de los indígenas. El hecho es que con toda probabilidad el Códice jamás llegó a las manos del soberano católico. "Sabemos, dijo el cardenal Farina, que en 1626 el herborista Diego de Cortavila y Sanabria -farmacista personal de Felipe IV de España- lo regaló en Madrid al representante papal Francesco Barberini, el cual lo llevó a la biblioteca Barberini de Roma, y de allí llegó al Vaticano.

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