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jueves, 29 de agosto de 2013

Descubren posibles vestigios de mamut en Tlaltenango...!!!

Tlaltenango.- En la comunidad Los Aguajes de Abajo, en Tlaltenango, fueron encontrados cerca del arroyo huesos de grandes dimensiones y que no concordaban con los de un animal de ganado.
El descubrimiento fue posible durante las crecidas del río, al carcomerse la tierra de los costados, y quedaron expuestos.
Juan Manuel Herrera, dueño del rancho, se dio cuenta de que había huesos de gran tamaño, por lo que comentó con un vecino de Tlaltenango, Antonio Montero, quien se interesa por la historia antigua y los vestigios.
Ellos dieron parte al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por lo que los arqueólogos del Cerro del Teúl, Laura Solar y Peter Jiménez, fueron comisionados para verificar el hallazgo.
Los especialistas comentaron que los huesos posiblemente pertenecían a un mamut, pues rescataron una muela muy grande que tenía las características de estos animales.
Laura Solar y Peter Jiménez realizaron una visita de inspección el viernes pasado y este lunes regresaron para hacer trabajo preventivo, pues dadas las lluvias, el arroyo podría crecer nuevamente y carcomer o socavar las paredes del arroyo.
Esto conlleva a que se desgaste el sedimento donde se localizan los huesos, que luego podrían colapsar y, posteriormente, ser arrastrados por la corriente del río; es por eso que retiraron la muela, como fragmento de la quijada del animal, para evitar que se perdiera.
Los arqueólogos realizaron el trabajo de inspección a simple vista, que a pesar de que no son especialistas en el área de paleontología, que son los encargados de este tipo de vestigios, comparten metodologías de rescate y excavación, pero dijeron que lo ideal sería que un paleontólogo los identifique.
En entrevista, la arqueóloga Laura Solar expuso que por el molar y por sus características, a simple vista se trata de un gonfoterio, no de un mamut, que son especies emparentadas como primos hermanos, y también son parientes de los elefantes actuales, animales de gran tamaño que son conocidos como megafauna.
Los gonfoterios pueden llegar a pesar alrededor de 6 toneladas y miden aproximadamente 3 metros de altura, pero también se tiene registro de distintas especies; el molar hace que esas características puedan ser similares a las de este animal, para conocer características como sexo, edad, entre otras, pero se tendría que recuperar más huesos y que los vea un especialista, añadió.
La actividad que realizaron fue de conservación y preventiva, por la presencia de lluvia y creciente del arroyo; “es muy impráctico iniciar excavaciones y, por lo mismo, se vuelve más riesgoso dejar los vestigios expuestos como están”, comentó Solar.
Explicó que se colocó una capa geotextil, un sintético que evitará que la tierra se siga disgregando con el agua; también colocaron costales de arena, piedras de río, sostenidos con una malla con alambre de acero, para evitar que las crecidas del río, suponiendo que llegaran a ser muy fuertes, sigan arrastrando estos sedimentos.
“Esperamos que sea una acción que impida que se siga destruyendo y ya tener que regresar pasando el temporal en los meses de octubre o noviembre para ver qué es lo que se puede hacer con esos vestigios tan importantes”, externó Laura Solar.
La arqueóloga explicó que para las personas profesionistas cada descubrimiento de vestigios es una emoción muy grande, porque encontrar rastros ya sea de la cultura humana o de este tipo paleontológico “es maravilloso”.
“Es muy impresionante cuando uno ve el molar, imaginarse el tamaño de este animal, y uno está acostumbrado a ver estas piezas ya extraídas de su contexto, en un museo o en alguna institución, porque cambia la sensación verlas en su lugar o cerca de ella, porque uno puede imaginarse el animal andando por estos lugares y eso es muy impresionante”, explicó Laura Solar.
Aunque no sea la primera vez que ocurre este tipo de hallazgos en la región, representa la oportunidad hacer una excavación controlada y un registro preciso, además de que se podría llevar a cabo una excavación metódica para recuperar mayor información.
En apariencia, quedaron varios huesos en su lugar, lo que podía sugerir que hay más partes del animal, pero también se pudo apreciar que había más huesos de especies de menor tamaño, por lo que habría restos de ejemplares menores con la misma antigüedad.
“El hallazgo de la osamenta del gonfoterio es del autor, de don Juan Manuel y de don Antonio, porque se acercaron al Instituto de Antropología y tomaron las medidas que pensaron que eran pertinentes en su momento, y ambas cosas se conjuntan para poder proteger esos vestigios y, eventualmente, tener la oportunidad de excavarlos rigurosamente”, mencionó Laura Solar.
El INAH de Zacatecas toma ya cartas en este asunto!°!!